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Hotel Castillo de la Zuda

Este bello y elegante parador tarraconense está emplazado en un lugar privilegiado; una colina sobre el casco histórico de la ciudad de Tortosa donde los iberos construyeron un castillo fortificado; los romanos, una ciudadela y los árabes, el palacio del gobernador durante el califato de Abderramán III.

Posteriormente la fortaleza fue residencia del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, que había arrebatado Tortosa a los musulmanes. Parte de este recinto militar fue reconstruido en el año 1976 para instalar el hotel.

El edificio reproduce los esquemas arquitectónicos de las fortificaciones medievales sin descuidar los detalles orientales, propios de la construcción original; y ha conservado cuatro espléndidos ventanales de estilo gótico catalán.

Claro está que la funcionalidad está reñida con la penumbra que caracterizaba los castillos del Medievo, y por ello luce amplios ventanales que franquean la mirada hacia la vega del Ebro y sus huertos y arrozales.

El mobiliario interior, los apuntalamientos de salones y galerías y las balconadas con balaustre de madera acentúan ese ambiente de época que el hotel se propone reproducir. Por otra parte, los fantásticos jardines exteriores son lugar hospitalario, proclive al reposo y la conversación.

El comedor, donde predominan la piedra y la madera, se encuentra en el ala de la fortaleza que fuese residencia palaciega en tiempos de Ramón Berenguer IV. Tres soberbias chimeneas y cuatro ventanales góticos originales acrecientan su prestancia señorial. Un marco elegante y distinguido para degustar buena cocina mediterránea.

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Parador de Ávila

El parador Raimundo de Borgoña en Ávila está situado al norte del recinto amurallado, en el mismo centro de la población, y está instalado en un palacio del siglo XVI conocido como “Piedras Albas” por el pálido cromatismo de sus piedras.

El nombre del establecimiento hace referencia al conquistador de la ciudad, Raimundo de Borgoña, promotor igualmente de las murallas, dentro de las cuales se integra perfectamente la fachada del parador.

Reformado por completo entre 1995 y 1996, sus dependencias, entre las que destaca el patio acristalado, se modernizaron adaptándose a criterios más amables y actuales, con colores vistosos, pero respetando el estilo renacentista abulense.

De las sesenta y una habitaciones, las que se encuentran en la torre tienen vistas hacia el exterior o hacia el jardín y están decoradas, como el resto de las dependencias, en estilo castellano.

Ávila, gastronómicamente hablando, constituye una síntesis de las culturas árabe, cristiana y judía, todas ellas pobladoras de su suelo. Entre los productos originales de esta zona sobresalen las carnes y las famosísimas judías de El Barco.

Entre los platos representativos de la provincia destacan el cochinillo asado, la caldereta, las patatas revolconas y las truchas del Tormes. En el terreno de la repostería, se merecen una mención aparte las yemas de Ávila cuya tradición se remonta más de un siglo.

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Parador de Sigüenza

Este parador se ha acomodado en un castillo medieval que, aunque restaurado,  conserva intacto el encanto que le proporcionan sus ocho siglos de antigüedad. Está localizado en la parte más alta de la ciudad, lo que garantiza unas vistas extraordinarias.

Alcazaba árabe y luego residencia de los obispos de Sigüenza, en 1487 visitaron la fortaleza los reyes católicos. El castillo fue remodelado en el siglo XVIII, y tras la guerra civil se abandonó hasta la década de los setenta del pasado siglo, cuando se convirtió en parador de turismo.

Ambientado con mobiliario castellano y motivos decorativos de la Edad Media, conserva intactas sus dependencias; salón del trono, patio de armas y la preciosa capilla de estilo románico.

Las habitaciones (81), son amplias, intimistas y acogedoras; las de la primera planta están decoradas en tonos azules, con muebles de época, y las de la segunda, en tonos rojos. Algunas disponen de cama con dosel  y terraza.

La cocina de Sigüenza coincide básicamente con la castellana. Por lo resultan especialmente suculentos sus asados. Son comidas sencillas y tradicionales, aunque exquisitas.

Como excursión, a unos veinticinco quilómetros se encuentra Medinaceli, con uno de los pasados más ricos de la zona, como demuestran sus numerosos vestigios arquitectónicos. En las calles angostas de la antigua villa, de claro trazado árabe, descubrirán numerosas casonas blasonadas de los siglos XVI y XVII.

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El hotel más antiguo del mundo

Así ha declarado el periódico británico The Times al Parador de Santiago de Compostela en A Coruña, Santiago de Compostela, además de recomendarlo como uno de los cinco mejores hoteles de España, sobre todo por su gastronomía.

En su página web lo aconseja a los turistas como uno de los mejores destinos para los que aman la cocina de calidad. Además de ser el más antiguo del mundo por haber sido finalizado a comienzos del siglo XVI.

Ubicado en la plaza del Obradoiro, el hostal “Dos Reis Católicos”, pensado para cobijar a los peregrinos que acudían a visitar la tumba del Apóstol Santiago, fue erigido por mandato de los Reyes Católicos, que encargaron su ejecución al arquitecto Enrique Egas.

Después de muchas reformas, reabrió sus puertas en 1954. Es un lujoso cinco estrellas con ciento treinta y siete habitaciones, algunas ricamente decoradas con mobiliario variado y camas con dosel.

También dispone de diez salones sociales y una espaciosa cafetería; garaje y dos restaurantes, el Dos Reis y el Enxebre, este último con comida típica de la zona.

Santiago de Compostela, contiene los restos del Apóstol, hecho que ha sido motivo de peregrinación y referencia religiosa de Europa, desde la Edad Media hasta nuestros días.

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Hotel de “El Hierro”

Esta isla poco poblada del archipiélago canario, es un paradisíaco enclave volcánico, lejos del turismo de masas, y el hotel de “El Hierro”, es el lugar adecuado para huir del mundanal ruido, sin renunciar  a las comodidades modernas.

Se localiza a pocos quilómetros del aeropuerto de El Cangrejo, en el preciso lugar donde la accidentada costa herreña forma una amplia playa. El edificio data de 1981, y arquitectónicamente se compone de tres cuerpos, con techo de teja, paredes encaladas y balcones de madera.

A modo de antesala aparece un jardín con muros de piedra volcánica y cactos. La planta baja se inspira en el estilo colonial, y las habitaciones, como el resto de las dependencias, están decoradas con muebles rústicos castellanos.

Esta isla ofrece al visitante una naturaleza única; pinos, flores de pascua, campos de cereales, melocotonares, pastos para las ovejas, papas y cultivos de piña tropical.

Con 287 quilómetros cuadrados, está cubierta por unos doscientos conos volcánicos, con una costa abrupta y acantilada, donde no faltan playas, caletas y alguna piscina natural.

La gastronomía de esta porción de tierra es una de las mejores de Canarias, con especialidades como la sopa de pescado, los potajes y los quesos, que se elaboran con leche pasteurizada de cabra y oveja.

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Hotel Alcázar del Rey Don Pedro

El marco elegido para este hotel sevillano, inaugurado en 1976, fue el patio de armas del antiguo alcázar del rey Pedro I, posiblemente levantado sobre la acrópolis romana, que el rey mandó agrandar y reformar a los mismos artistas que había encargado el alcázar de Sevilla.

Posteriormente Isabel la Católica volvería a ordenar una nueva reforma. Al producirse el terremoto de Lisboa, en 1755, sufrió graves daños de los que nunca se volvió a recuperar.

Mantiene el estilo de la construcción primitiva, destacando el bello patio y una fuente central, dentro de la más pura tradición árabe. Para decorar la cafetería se ha utilizado el azulejo típico sevillano.

De las sesenta y tres habitaciones que posee, todas las de la cuarta planta tienen terraza con vista a la vega de Corbones. Una celosía de madera separa unas de otras. La piscina se encuentra en la parte baja de la colina. Un ascensor permite el acceso al sinuoso camino que, entre la vegetación, conduce hasta ella.

Está muy cerca de Sevilla, a unos treinta quilómetros, ciudad con un patrimonio histórico y cultural que la convierte en una de las más visitadas de España, tanto por el turismo local como el extranjero.

La Giralda es uno de los símbolos de esta ciudad, y una de las torres más hermosas que puedan encontrarse. Fue construida en el siglo XII como alminar de la mezquita. Al ser conquistada por los cristianos se añadió un campanario.

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Hotel Gil Blas 

Está ubicado en Cantabria, más precisamente en la hidalga y arruinada Santillana del Mar. Hace cien años, varios mecenas decidieron rehabilitar la ciudad y comenzaron por su corazón administrativo, la plaza del mercado.

Allí se levanta desde 1946 el parador que lleva el nombre de Gil Blas de Santillana en recuerdo del protagonista de la novela picaresca publicada en 1715 por el escritor francés Alain René Lesage, quien, curiosamente, no estuvo nunca en estas tierras.

Ocupa una gran casa solariega de los siglos XVII-XVIII que perteneció a los Barreda-Bracho. La fachada ostenta portón adintelado, cuatro balcones y un amplio zaguán.

Un pasillo separa la recepción de la pequeña cafetería, en la que predomina la madera. Al lado se encuentran el comedor y la terraza, que viene a ser un agradable patio cerrado.

En la decoración no faltan los motivos de época. Sus veintiocho habitaciones, amplias y acogedoras, con vigas de madera a la vista lucen elegante mobiliario cántabro-castellano, con lámparas y cortinas a tono.

El restaurante es amplio, rústico y cuidado, con cocina cántabra y española. En lo que respecta a los quesos hay que destacar el de Cobreces, fino y cremoso, elaborado artesanalmente con leche de vaca por los monjes de la abadía de Viaceli.

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Hotel La Arruzafa  

Ubicado en una zona residencial en las afueras de Córdoba, a los pies de la sierra, se presenta como uno de los mejores alojamientos de la ciudad por su calidad y servicios.

El edificio, de moderna construcción, se levanta en el lugar que ocupó el palacete de verano de Abd al-Rahman I, una pequeña colina rodeada de vegetación, con una excepcional panorámica de la legendaria ciudad de los califas.

El edificio rebosa frescor con una sensación de bienestar acentuada gracias a la amplia piscina y jardines en los que se encuentran plantadas las primeras palmeras de Europa.

Inaugurado en 1960, ha sido modernizado y reformado en un par de ocasiones. Pero si hay algo que deba ser destacado, son los agradables y aromáticos jardines, donde se sitúan la piscina y las pistas de tenis.

Del casi centenar de habitaciones, cincuenta y cuatro tienen terraza con vistas hacia la ciudad. Todas muy amplias, cuidadas y bien equipadas, con salones para convenciones, instalaciones deportivas y zona de juegos infantiles.

El salón comedor es independiente del utilizado para el desayuno, con  decorado clásico y un gran ventanal hacia los jardines. Las influencias árabes y judías tienen su presencia en la gastronomía, sobre todo en el cordero y la repostería.

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Hotel Cangas de Onís

Este parador de la provincia de Asturias, ocupa el antiguo monasterio benedictino de San Pedro, emplazado a la orilla del río Sella y enmarcado por el majestuoso paisaje de los Picos de Europa. Restaurado en su totalidad, ha sido ampliado con una serie de dependencias anexas, que han sabido preservar la armonía general, tanto por las características arquitectónicas como por la acertada elección de los materiales.

El parador alberga una importante colección de pinturas y objetos antiguos, ofreciendo una decoración muy cuidada con mobiliario de estilo. Posee 64 habitaciones con baño, calefacción, aire acondicionado, teléfono, minibar y televisión; además cuenta con cuatro salones, restaurante, bar con terraza, jardines y zona de juegos infantiles.

La localidad de Cangas de Onís fue la antigua capital de Asturias, poblada desde tiempos remotos; pero su verdadera importancia comienza con la victoria de Covadonga, enclave cercano que se convertiría en origen del reino astur, donde el noble don Pelayo venció a los musulmanes alrededor del año 720.

Es un buen sitio para iniciar excursiones por el Parque Nacional de los Picos de Europa, cadena montañosa de unos cuarenta quilómetros de longitud, con los lagos de Covadonga, Enol y Ercina, inmersos en un grandioso paisaje de alta montaña. O hacer una visita a Cardes, a 2 km de Cangas, donde se halla la Cueva del Buxu, descubierta en 1916, con pinturas rupestres de caballos, ciervos, cabras y figuras geométricas.

En cuanto a la gastronomía, la fabada es la comida típica, pero el Sella aporta también truchas y salmones. Mención aparte requieren los quesos artesanos asturianos, que son muchos y de gran calidad; y que además se pueden acompañar con la bebida local por excelencia, la sidra.

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Hotel El Adelantado

En plena sierra de Cazorla a 24 km del pueblo homónimo, se accede a él por una sinuosa carretera de montaña, después de pasar los controles del parque.  Desde su inauguración en 1965 ha visto como sus primeros inquilinos, cazadores que lo utilizaban como refugio, han dejado paso a otro tipo de huéspedes que buscan ante todo el contacto con la naturaleza, ya que es un lugar ideal para descubrir y observar las ricas flora y fauna del parque.

Posee 34 habitaciones, de las cuales sólo tres dan al patio, el resto son exteriores con doble ventana. Su interior está decorado con tonos suaves, muebles de cuero y tapizados. Cuenta con un salón muy acogedor con una gran chimenea y ventanales hacia la sierra. También piscina al aire libre y zona de juegos infantiles.

Las actividades son diversas, puedes hacer recorridos a pie de diferente duración, en grupo o en solitario, para disfrutar de los parajes naturales y la flora. También puedes alquilar un caballo o hacer un recorrido con un guía en un vehículo 4×4; que son los únicos autorizados para acceder a las zonas restringidas del parque.

La cocina de esta zona está fuertemente marcada por la gran abundancia de caza y pesca. La carne de los animales de la sierra, gamo, jabalí, etc., se suele preparar asada, aunque en ciertas ocasiones se utiliza para fabricar embutidos, que se sirven como entrada.

En repostería lo más típico son las tortas de manteca, los roscos, el pan de higos y los papajotes, con masa a base de harina,, leche, huevos y sal que luego se fríe.

Como recuerdo puedes adquirir alfombras y esteras tejidas que se elaboran en la región, como también labores de ganchillo y cerámicas de la zona, que se están volviendo muy populares.

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