Parador de Sigüenza

Este parador se ha acomodado en un castillo medieval que, aunque restaurado,  conserva intacto el encanto que le proporcionan sus ocho siglos de antigüedad. Está localizado en la parte más alta de la ciudad, lo que garantiza unas vistas extraordinarias.

Alcazaba árabe y luego residencia de los obispos de Sigüenza, en 1487 visitaron la fortaleza los reyes católicos. El castillo fue remodelado en el siglo XVIII, y tras la guerra civil se abandonó hasta la década de los setenta del pasado siglo, cuando se convirtió en parador de turismo.

Ambientado con mobiliario castellano y motivos decorativos de la Edad Media, conserva intactas sus dependencias; salón del trono, patio de armas y la preciosa capilla de estilo románico.

Las habitaciones (81), son amplias, intimistas y acogedoras; las de la primera planta están decoradas en tonos azules, con muebles de época, y las de la segunda, en tonos rojos. Algunas disponen de cama con dosel  y terraza.

La cocina de Sigüenza coincide básicamente con la castellana. Por lo resultan especialmente suculentos sus asados. Son comidas sencillas y tradicionales, aunque exquisitas.

Como excursión, a unos veinticinco quilómetros se encuentra Medinaceli, con uno de los pasados más ricos de la zona, como demuestran sus numerosos vestigios arquitectónicos. En las calles angostas de la antigua villa, de claro trazado árabe, descubrirán numerosas casonas blasonadas de los siglos XVI y XVII.

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