Hotel Gil Blas 

Está ubicado en Cantabria, más precisamente en la hidalga y arruinada Santillana del Mar. Hace cien años, varios mecenas decidieron rehabilitar la ciudad y comenzaron por su corazón administrativo, la plaza del mercado.

Allí se levanta desde 1946 el parador que lleva el nombre de Gil Blas de Santillana en recuerdo del protagonista de la novela picaresca publicada en 1715 por el escritor francés Alain René Lesage, quien, curiosamente, no estuvo nunca en estas tierras.

Ocupa una gran casa solariega de los siglos XVII-XVIII que perteneció a los Barreda-Bracho. La fachada ostenta portón adintelado, cuatro balcones y un amplio zaguán.

Un pasillo separa la recepción de la pequeña cafetería, en la que predomina la madera. Al lado se encuentran el comedor y la terraza, que viene a ser un agradable patio cerrado.

En la decoración no faltan los motivos de época. Sus veintiocho habitaciones, amplias y acogedoras, con vigas de madera a la vista lucen elegante mobiliario cántabro-castellano, con lámparas y cortinas a tono.

El restaurante es amplio, rústico y cuidado, con cocina cántabra y española. En lo que respecta a los quesos hay que destacar el de Cobreces, fino y cremoso, elaborado artesanalmente con leche de vaca por los monjes de la abadía de Viaceli.

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