Hostal San Marcos

A orillas del río Bernesga, el Hostal San Marcos es uno de los paradores más elegantes del país. Su primera función fue la de albergue de peregrinos en el siglo XII. Un tiempo después pasó a formar parte del patrimonio de los Caballeros de la Orden de Santiago, quienes en 1514, iniciaron la construcción del edificio actual.

Después alojaría a Quevedo, quien permaneció cuatro años preso, hasta 1643; después fue utilizado como colegio, hospital, cárcel y cuartel, hasta que en 1965 fue convertido en parador.

Lo más representativo del edificio es, sin duda, la fachada plateresca, con medallones y la imagen de Santiago Matamoros. El claustro terminado en el siglo XVIII, ha sido ajardinado en su parte central y en sus galerías se exponen estatuas, estelas, sarcófagos y otras obras del vecino museo.

Como se espera en un alojamiento de lujo, las habitaciones, recientemente redecoradas, como el resto del conjunto, disponen de todas las comodidades y el encanto de un lugar cargado de arte e historia. Son especialmente recomendables las que ocupan las antiguas estancias, con piedra en los muros y artesonado, algunas con camas con dosel.

Para su ornamentación se han utilizado muebles castellanos junto a algunas antigüedades como bargueños, tapices, alfombras y relojes de época.

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