Comfort Food

En Wikipedia nos describen Comfort Food como un término referido a la comida casera, sencilla, la que habitualmente disfrutamos en el hogar o en restaurantes informales, con ingredientes económicos y fáciles de elaborar.

Principalmente este término está asociado a la revalorización de la cocina casera, a los sabores tradicionales, una corriente que está cada vez más presente en las cocinas profesionales, son aquellos platos o alimentos que tenemos asociados a la infancia o que nos producen una sensación de bienestar inmediato.

Comfort food es aquella que nos hace sentir bien, aunque no sea nada saludable ni tampoco lo más sabroso del mundo.  Cada persona en el mundo tiene su propia comida confortable.
Para que los alimentos nos reconforten tienen que satisfacer algo más que el estómago: tienen que llegar al alma. Y todos sabemos cuáles son esos platos que nos hacen decir mmh, qué rico, relamernos, relajarnos y hasta sonreír

Seguramen que conicidiremos entre personas de las mismas regiones donde los platos tradicionales han sido disfrutados en casi todos los hogares; por poner un ejemplo, unos canelones caseros en nuestra casa reconfortan, proporcionan esa seguridad emocional con la que describen a la comfort food, nos hacen disfrutar y nos trasladan a otras fechas señaladas que hemos disfrutado en familia.

No hay nada mejor después de un viaje de varios días que llegar a casa y poder volver a acompañar nuestro desayuno con el café con leche de nuestra cafetera, que seguramente no será tan ‘buena’ como la del hotel o la de la cafetería donde hemos desayunado durante nuestra estancia fuera, pero es el café con leche que nos reconforta.

Otro factor que afecta la elección de la comida confortable es el estado de ánimo. Contrariamente a la creencia popular, tendemos a comer este tipo de alimentos como recompensa, y no cuando estamos deprimidos

La comfort food no se refiere solamente a esos guisos o sabores tradicionales. También alude a aquellos alimentos, como el chocolate, que nos producen placer físico y emocional al comerlos. Ese capricho que nos regalamos después de una larga semana de trabajo. Ese postre especial que nos tomamos cuando salimos a cenar. Ese desayuno largo y completo que hacemos los fines de semana. Esa bolsa de palomitas que nos tomamos viendo una película. Esa fruta madura que te comes a mordiscos porque el cuerpo te lo pide…

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